Amparo Ruiz: “El secreto de IVI está en saber elegir a las personas”

Amparo Ruiz: “El secreto de IVI está en saber elegir a las personas”

El IVI (Instituto Valenciano de Infertilidad) está en constante revolución tecnológica, lo que les permite ser pioneros y referentes a nivel mundial en tratamientos de reproducción asistida. En base a ello, su sede de Valencia ha renovado sus laboratorios y protocolos de actuación con lo que han conseguido mejorar, aún más, sus resultados y tasas de implantación de embriones.

La directora del centro, la doctora Amparo Ruiz, ha recibido a Official Press para detallar estos cambios y la mejora que ello supone para sus pacientes.

IVI ha renovado sus laboratorios, ¿en qué consisten los cambios?
Hemos buscado implantar la última tecnología en nuestros laboratorios y para ello el cambio ha sido importante. Hasta hace pocos años, los laboratorios de Fecundación In Vitro (FIV) tenían incubadores en los que había varias pacientes en cada incubador. Hemos visto que las condiciones de cultivo afectan muchísimo al desarrollo de los embriones, por lo que no abrir el incubador mientras contiene embriones beneficia mucho a la calidad del embrión final que es conocido como blastocisto.
Con los nuevos laboratorios, que en Valencia están en marcha desde el pasado mes de octubre, queremos que un mayor número de embriones que empiezan el cultivo acaben en el estadio de blastocisto y que sean de la más alta calidad para que tengan mayor potencial de implantación.

¿Qué han conseguido con los nuevos laboratorios?
En primer lugar tener una infraestructura optimizada basada en los circuitos que hacen los embriones y los ovocitos durante su proceso natural, estructurando en base a ello el laboratorio para que no pasen tiempo fuera del incubador, y que no haya que manejarlos fuera del sitio donde los están cultivando, teniendo en cuenta incluso las trayectorias de los propios embriólogos para que sea más eficiente.
Hemos cambiado las cabinas de flujo laminar donde se manipulan los ovocitos y embriones. Hay que limpiarlos y arreglarlos para ponerlos en cultivo y después cada vez que había que observarlos teníamos que abrir el incubador cambiando con ello las condiciones y el ambiente en que se encuentran. Ahora, todas las cabinas son cerradas, a modo de incubadoras de bebés, en los que hay un microscopio que sobresale y unos accesos para las manos, consiguiendo poder manipular el embrión con las mismas condiciones que está en el incubador, lo que beneficia posibles injurias que se pueden producir en el manejo y además no sufre la atmósfera ambiente, sino que está dentro del incubador con la proporción de gases y temperatura que le corresponde, que es la que tendría dentro del útero materno.

Todo eso hace que una mayor tasa de los embriones que empiezan el cultivo lleguen hasta el blastocisto y con una mayor calidad porque hay cada vez menos cosas que durante su cultivo in vitro, es decir, fuera del cuerpo de la madre, le afecten negativamente. Todo eso, junto al control de la atmósfera de la iluminación, humedad, temperatura, …se optimiza… Hemos puesto una gran cristalera para que la actividad del laboratorio se pueda ver desde fuera y así evitar menos contaminantes externos dentro del laboratorio.

Con esta renovación todos los incubadores son ‘Smart Incubators’. Cámaras individuales para cada paciente, por tanto ya no hay que abrir la puerta del incubador y afectar a la otra persona, sino que cada paciente tiene su propia cámara. Estos incubadores registran todos tipo de factores que luego nos ayudan a elegir los embriones de mejor potencial de implantación. Estos incubadores tienen una cámara en su interior que nos permite ver el desarrollo del embrión sin tener que abrir la puerta, lo que ayuda a elegir el mejor embrión tras su desarrollo. Se trata de tener más información y por tanto, más criterios de selección. Lo que está demostrado es que la selección de embriones para transferir es un factor relevante a la hora de la capacidad de implantación, además de la propia calidad del embrión. Por ejemplo ahora no abrimos los incubadores hasta el blastocisto, de modo que no perturbamos su atmósfera , sus condiciones de cultivo, su temperatura, nada le perturba durante el tiempo de incubado hasta que transferimos el embrión.

Además, también hemos instalado unas nuevas salas de transfer que conectan directamente con el laboratorio de FIV, por lo que las transferencias de embriones ya no se tienen que hacer dentro del quirófano, sino que ahora se hacen en unas salas, en un ambiente mucho más relajado. El embriólogo trae los embriones a la paciente y no al revés en una de estas cabinas totalmente cerradas como una incubadora. Es un momento más relajado que hace que disminuya el nivel de ansiedad durante el transfer, algo muy importante ya que está demostrado que lo malo para un embrión que se acaba de transferir no es el ejercicio físico sino la ansiedad de la paciente que puede producir alteraciones hormonales.

¿Estos cambios se han traducido en mejores resultados?
Sí, y mucho. También hemos cambiado los protocolos de actuación de los tratamientos de laboratorio, lo que unido a su renovación ha traído consigo que en lo que va de año hayamos aumentado 9 puntos la tasa de implantación en tratamientos con ovocitos propios y unos 16 puntos la tasa de implantación en tratamientos con ovodonación, por lo que ahora ya tenemos más de un 60% de tasa de implantación en ovodonación y un 50% de tasa de implantación con ovocitos propios.

Esto se traduce en una mejora de la tasa de embarazo que con ovocitos propios alcanza el 60%, mientras que con ovodonación es ya del 75%. Todo esto teniendo en cuenta que la edad media de las mujeres que vienen a tratarse es cada vez más alta.  Desde hace 10 años, la edad media de las pacientes que vienen ha subido casi 5 años y eso es una barbaridad en reproducción. A pesar de que ha aumentado la edad, han mejorado los resultados porque nosotros buscamos hacer todo lo posible por contrarrestar esta circunstancia y es que 9 puntos puede parecer poco pero para muchas pacientes significa pasar de la nada al todo, de no poderse quedar embarazada a lograrlo, para ellas es el todo y por eso nos vale luchar por cada punto en la mejora de las tasas.

Imágenes: Nacho Morata

La doctora Amparo Ruiz en las instalaciones de IVI Valencia.Foto: Nacho Morata

¿Cual es el secreto del éxito de IVI?
Lo más bonito de esta clínica es el laboratorio, por eso buscamos una decoración que indirectamente transmita el tipo de medicina que hacemos: medicina de alta calidad, de vanguardia y medicina actual, la decoración de las clínicas no es casualidad. Intentamos que hayan elementos nobles y de calidad que transmitan el cuidado con el que se trabaja en el laboratorio. La investigación para nosotros también es crucial para poder ofrecer lo mejor a los pacientes. El secreto del IVI que tanto me preguntan es saber elegir a las personas.

Creemos en la filosofía americana de la investigación aplicada, y eso quiere decir que ponemos recursos económicos importantes al servicio de los proyectos científicos. Es una de las grandezas de crecer tanto, el tener tantas clínicas y tantas personas no es solo por una cuestión de expansión económica de acercar las clínicas a las personas, sino también es tener una inversión en I+D, algo que se ha multiplicado exponencialmente tras nuestra fusión con RMANJ y todo va en beneficio de los nuevos diseños de laboratorio, nuevas técnicas de cultivo, de mejoras en la preservación de los ovocitos, de mejoras en el rejuvenecimiento ovárico,… nos encaminamos a uno de los problemas básicos de esta sociedad que es la maternidad tardía y nuestro objetivo es dar las mejores soluciones preventivas a situaciones que sabemos que ocurren que es el aumento de la edad para tener el primer hijo.

La campaña gratuita de la antimülleriana está siendo todo un éxito. ¿Por qué se decide poner en marcha esta campaña?
Ya no sabemos como concienciar a la gente para que tenga en cuenta su reserva ovárica y así pueda decidir cuándo quiere ser madre o preservar sus óvulos para serlo en el futuro. Se trata de un sencillo análisis de sangre que nos da el nivel de reserva ovárica y lo hacemos de manera gratuita para que así la gente tome conciencia.
Mi ilusión es que todos los ginecólogos que hacen revisiones a miles de mujeres introduzcan en sus protocolos de revisión a mujeres a partir de 30 años que no tengan hijos, ni tengan intención de tenerlos enseguida, este análisis de sangre igual que se lo hacen de otras cosas, porque así podrán advertir a sus pacientes sobre su reserva ovárica, y si es el momento de preservar.

Animamos a toda las mujeres a hacerse el análisis de la antimülleriana que es gratuito y que no se esperen a criopreservar cuando su reserva ovárica es baja porque les puede costar muchos más ciclos obtener ovocitos de buena calidad, sino hacerlo cuando su reserva todavía es buena y de calidad.

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