Cómo tratar la artrosis, por el Dr. Enrique Gastaldi

Cómo tratar la artrosis, por el Dr. Enrique Gastaldi

ENFOQUE CONSERVADOR EN EL TRATAMIENTO DE LA ARTROSIS (Parte 1ª)

Dr. Enrique Gastaldi-Orquín

La artrosis es la enfermedad articular más frecuente. Se trata de un proceso degenerativo crónico. Mucha gente se pregunta la diferencia entre artrosis, artritis y reuma.

Para explicarlo deberemos recordar que una articulación es el lugar donde se juntan dos huesos y permite el movimiento. Los extremos óseos en contacto se recubren de un tejido que se llama cartílago articular que facilita el rozamiento y la movilidad. Las articulaciones están envueltas por la cápsula articular que en su interior tiene una membrana llamada sinovial que segrega un líquido para lubrificar la articulación y facilitar el movimiento.

En un engranaje las piezas en contacto serían los extremos de los huesos cubiertos por cartílago articular. El aceite lubrificante sería el líquido articular. Y la cubierta que lo cierra sería la cápsula con la membrana articular.

Cuando hablamos de artrosis nos referimos a la afectación del cartílago articular (las piezas del engranaje). Debido a diversas causas, este cartílago articular puede degenerarse. El problema es que este tejido no puede repararse por lo que se entra en un proceso de deterioro progresivo que es la artrosis.

Cuando hablamos de artritis nos referimos a inflamación. El término “-itis” significa inflamación. Apendicitis será inflamación de al apéndice. Otitis, inflamación del oído. Colitis, inflamación del colon. Así, artritis hará referencia a inflamación de una articulación.

Los reumatismos afectan a la membrana sinovial (la cubierta del engranaje). Esta puede producir más líquido sinovial (derrame articular), crecer  (hiperplasia) e, incluso, invadir la articulación. Es el caso de la artritis reumática que va destruyendo la articulación.

En resumen, la artrosis se origina en el cartílago articular y el reuma en la sinovial.

Y la artrosis, ¿se puede prevenir?

Deberemos trabajar sobre los factores de riesgo. El primero es la obesidad. Una disminución de 5 kilos, supone una disminución de un 50% de riesgo de padecer artrosis en 30 años.

Otro factor son las lesiones deportivas. Por ejemplo, las roturas de menisco. Cuando operamos un menisco habitualmente extirpamos el fragmento roto porque no se puede suturar o reparar en el 95% de las ocasiones. Esto conlleva cambios en la distribución de la carga en la articulación de la rodilla, que pueden ser el origen de una artrosis. (Otro día hablaremos de estas rodillas artrósicas en paciente muy jóvenes).

Esta situación se incrementa con las lesiones de ligamentos que causan inestabilidad articular. Y lo mismo suceda debido a secuelas de fracturas articulares (de tobillo).

Un factor más a tener en cuenta es la ergonomía en el trabajo. Los trabajos de pie, las posturas, las cargas. Ya que tenemos que trabajar hagámoslo en las mejores condiciones.

Y, ¿qué hacemos cuando este proceso degenerativo comienza? Pues controlar su evolución. Mucha gente me pregunta cada cuánto habría que hacer radiografías. Pues cada dos años, mas o menos. Y controles con RNM en función de la evolución. En mi opinión, la mejor forma de ver la evolución de una artrosis establecida es con RX.

Llegados a este punto iniciaremos el tratamiento que puede ser no-farmacológico y farmacológico. El primero se refiere a medidas como la información y orientación del paciente. Explicarle qué le pasa, qué le puede pasar y qué podemos hacer. Fundamentalmente animarlo. Porque lo que peor llevamos los humanos son las limitaciones. Enseñarles a afrontar una patología que hoy en día tiene buen tratamiento y que está muy relacionada con el incremento de expectativas de vida de una sociedad avanzada como la nuestra.

Otro aspecto es la dieta. Una disminución de peso de un 10% supone una mejoría de la sintomatología de un 28%. Sobre todo en la rodilla. Y perder 5 kilos disminuye una de cada cuatro operaciones de esta articulación.

Deberemos tener en cuenta la orientación de un nutricionista y la posibilidad de una cirugía bariátrica en casos avanzados.

Y no nos olvidemos del ejercicio. No digo deporte; sino actividad física siguiendo los principios de musculación, estiramientos y ejercicios posturales.

La musculación favorece la estabilidad y la movilidad articular. Los estiramientos ayudan a mantener la movilidad y tener más elasticidad. Y los ejercicios posturales ayudan  mantener el equilibrio, la postura y evitar las rigideces.

Se pueden realizar ejercicios isométricos (sin movimiento) de forma diaria. Los ejercicios isotónicos se pueden realizar dos veces por semanas. Y los ejercicios aeróbicos con carga 30 minutos 3 ó 4 veces por semana.

Los deportes de contacto no son aconsejables por la presión y vibración (impacto) que se producen. Fútbol, carrera, ¿tenis?,…

Sí son aconsejables las actividades con carga moderada: senderismo, ciclismo, bailes de salón, pilates,… El golf habrá que practicarlo en función de las limitaciones (de columna, rodilla, cadera).

Lo mejor son los ejercicios en descarga como realizarlos en medio acuático o la gimnasia (adaptada).

Para concluir, yo les indico a mis pacientes que hagan lo que quieran y puedan. Que el límite esta en el dolor y en la fatiga.

Como decía un amigo mío, “hacemos deporte no para estar mejor; sino para no estar peor”. Pues eso. No nos hagamos más daño del que tenemos.

Related posts

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *