ENTREVISTA| Ernesto Alterio: “Me resisto a pensar que vaya a desaparecer la sala de cine”

ENTREVISTA| Ernesto Alterio: “Me resisto a pensar que vaya a desaparecer la sala de cine”

El actor argentino está enfrascado en múltiples proyectos para cine y televisión, dos armas profesionales con las que se muestra al mundo como actor en un momento complejo, lleno de triunfos y de caídas, para los intérpretes españoles. Ahora mismo se encuentra en plena gira de la obra teatral Las Troyanas, de Carme Portaceli y Alberto Conejero, recorriendo teatros clásicos como el de Mérida o recientemente el de Sagunto, dentro del programa Sagunt a Escena.

Ernesto Alterio nos acerca su opinión sobre las nuevas plataformas audiovisuales y nos descubre su lado más “seriéfilo”, desde el que confiesa que no ha visto el fenómeno televisivo del que todo el mundo habla, ‘Juego de Tronos’.

¿Hasta qué punto plataformas como Netflix o HBO pueden beneficiar o amenazar la relación del espectador con el cine de sala?

No lo sé. Es algo que es muy nuevo todavía como para saberlo. Yo lo siento como algo positivo. Porque genera una diversidad en la oferta, genera mucho trabajo a muchos profesionales, se activan oportunidades… Otra cosa es la experiencia cinematográfica de ver una película en una sala de cine. Me resisto a pensar que vaya a desaparecer. Hay una corriente de gente que piensa que eso tiende a desaparecer, pero yo creo que hay algo insustituible en la experiencia colectiva de ver algo a la vez que lo están viendo otros.

Esas salas de barrio que están reabriendo, ¿significa un hilo de esperanza?

¿Ah, sí?  Pues ojalá pase más…

Entre tus proyectos, como comentas, está el rodaje de la tercera temporada de ‘Las chicas del cable’. Con todo, ¿te consideras seriéfilo?

No tanto…

¿Has visto Juego de Tronos?

No, no la he visto. La última serie que vi fue True detective, que me gustó y me enganchó; luego he estado enganchado a Narcos, de la que estoy esperando que salga la otra temporada; Stranger things también me gustó; House of Cards también…

¿Es una buena oportunidad la que nos brindan estas plataformas de series para que conozcamos a este lado del charco producciones sudamericanas?

Yo creo que sí. Porque estas plataformas tienen un poder de llegar brutal. Vienen bien porque conocemos talento de muchas partes del mundo. Son un instrumento de conexión entre países y culturas muy interesante.

Recientemente has pasado por el escenario del teatro de Sagunto con la obra teatral ‘Troyanas’, ¿qué significa para ti Sagunto como #EscenariodetuHistoria profesional o personal?

Era la primera vez que lo visitaba. Mi padre ya había actuado alguna vez y me había hablado de aquel lugar pero no tuve la oportunidad de ir antes. Ahora que he estado puedo decir que es un sitio mágico, posee una energía muy especial, por la historia que tiene, por estar en contacto con los elementos: el aire, la tierra… y por acoger obras como éstas en las que esos elementos están muy presentes.

¿Qué significa para ti interpretar a Taltibio en un contexto como este teatro romano?

Es un arma de doble filo; o puede potenciar lo que haces o te puede comer. Porque el sitio en sí, por lo impresionante del lugar, puede llegar a tener más protagonismo que lo que está sucediendo en el escenario. Pero también tiene la posibilidad de que lo potencie muchísimo, que creo que es lo que a nosotros nos ha pasado al estar en sintonía con los sitios en los que lo hemos representado.

Y en lo personal, ¿es uno de los papeles más complejos que te ha tocado hacer?

Sí, sin duda. No sé si tanto si por su composición psicológica, por su carácter o por la posición que tiene que sostener dentro de Las Troyanas, cuando el ejército griego ha devastado la ciudad de Tebas. En ese contexto los griegos tienen que repartirse el botín y las mujeres entran dentro de ese reparto, son tratadas como botín de guerra. Entonces, yo tengo la triste misión de ser el mensajero del ejército griego, que es el encargado de transmitir las órdenes a estas mujeres. Tengo que comunicarles las funestas órdenes que las afectan. Aunque lo verdaderamente complejo es que Taltibio es un tipo que tiene una semilla de humanidad.

¿No es tan frío y calculador como se le puede presuponer a un perfil así?

No, claro. Lo complejo es que no está deshumanizado, sino que tiene algo, una semilla que le empieza a jugar malas pasadas. A medida que avanza la obra esa semilla se activa, comienza a desquebrajarlo y al final termina completamente devastado. Es el único personaje masculino de la obra. Eso también me atraía. También siento que en la historia de las guerra las mujeres han sido algo muy horroroso el papel que han jugado. Y lo han tenido a lo largo de la historia muy difícil las mujeres. Por eso me encanta prestar mi voz para seguir hablando de esto. Del difícil papel que les ha tocado a las mujeres a lo largo de la historia. Estoy encantado de estar en este proyecto.

Las guerras y las mujeres, un tema siempre vigente. Mirando a Siria, con el drama de los refugiados o en cualquier otro punto del planeta donde haya conflicto bélico, la mujer, como en Las Troyanas, es botín de guerra, ¿Quién sería hoy el mensajero que, como Taltibio, tuviera ese poso de humanidad en el panorama internacional actual?

Es muy difícil saberlo. Hay gente que se ocupa muchísimo de prestar su voz, de denunciar ciertas situaciones que están pasando, incluso de arrimar el hombro para ayudar a tratar de resolver esas situaciones. Ese Taltibio no sé quién sería hoy, pero tampoco es cuestión de salvarlo. Lo bonito que pone ante los ojos del espectador un terreno complejo porque no sabes si quererlo, si odiarlo… Es muy difícil posicionarse; lo entiendes pero tampoco lo justificas.

Cine, salud cultural y proyectos de Ernesto Alterio

¿Cómo ves la salud del cine actual?

La cultura en este país está en un estado perenne de precariedad. Y más en los últimos tiempos. Me parece muy triste que haya como una cierta política y algo que se ha instalado en la sociedad, en cuanto al lugar que ocupa la cultura. No siento que se sienta de una manera como algo primordial para el desarrollo de una sociedad. Como algo fundamental para el completo desarrollo de un pueblo como sociedad. Y lo que tiene que ver con transmitir la cultura; el cine es un arma de transmisión cultural poderosísima. Esto lo saben en países como en Francia o en Estados Unidos, donde lo ‘megaapoyan’.

De hecho es un arma que utiliza Estados Unidos para instalar su cultura en todo el mundo. Me da pena que aquí no se tenga esa conciencia y se pongan tantas trabas. También se ha instalado el discurso de que el cine, también el teatro, son todos unos subvencionados o que viven de las subvenciones. Y es una afirmación completamente errónea. En el sentido de que todo está subvencionado, como cualquier otro sector. Y, en todo caso, lo que se subvenciona es a las empresas, no se subvenciona a los artistas. En fin, bueno… Por otro lado, siento que hay gente súper capaz, con mucho talento, que está haciendo cosas súper interesantes.

¿Qué es lo que más está cambiando en el cine?

Lo más difícil en el cine es que está desapareciendo toda una zona media; o se hacen grandes producciones apoyadas por las televisiones o películas muy pequeñas con cuatro duros. Pero las películas interesantes donde se junta de repente un director que tiene una idea loca con un apoyo económico eso se está perdiendo. La gente o se va a los taquillazos, a lo que saben seguro que va a funcionar; o se van a las cosas muy experimentales, pero está despareciendo la combinación de ambas.

¿Qué proyectos te esperan además de Las Troyanas en esta temporada 2017/2018?

Estoy combinando ahora esta gira con el rodaje entre Galicia y Barcelona hasta septiembre de la película La sombra de la ley. Dirigida por Dani de la Torre, que hizo la película de El desconocido; y allí estoy con Luis Tosar, Michelle Jenner, Vicente Romero, Paco Tous y Manolo Solo. Luego estoy cerrando un par de proyectos entre septiembre y octubre que no estoy seguro si los podré cuadrar; entramos con Las Troyanas en noviembre en el Teatro Español; en diciembre se estrena Perfectos desconocidos, que es la última película de Álex de la Iglesia; y el año que viene sigo de gira con Las Troyanas hasta abril y estaré también de nuevo en Las chicas del cable, la serie de Netflix, con el rodaje de la tercera temporada en enero.

¿Y para Argentina no te guardas nada?

Pues justamente estoy tratando de cuadrar una miniserie muy interesante de cuatro capítulos para la tele de allí.  A ver si lo puedo encajar entre septiembre y octubre. Porque me encanta hacer cosas allí; he hecho ya varias películas y una serie de TV y me gusta mucho.

Con toda esta familia de artistas que es la tuya, ¿cuándo coincidís? ¿En qué momento?

Cuando podemos. Desde pequeño he estado habituado a que mi padre viajara y a estar en rodajes, en los teatros… En mi casa hay mucho movimiento, pero eso también genera dinamismo y airea las relaciones familiares. Ahora dentro de todo esto lío sí he podido conseguir cinco días y nos vamos de vacaciones.

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