‘La hora de Suso’, por @jordisanchiss

‘La hora de Suso’, por @jordisanchiss

FOTO CARNETJordi Sanchis

El tercer proyecto Lim no puede nacer torcido. Está prohibido. Si el primero lo dimos por bueno porque fue el del aterrizaje del magnate singapurés en Mestalla y, porque, es indudable, los objetivos a corto plazo se consiguieron sobradamente -salvar el club económicamente y clasificarse para la Champions en el plano deportivo-, el segundo ha sido un auténtico fiasco.

El equipo ha rozado el ridículo en alguna de las cuatro competiciones disputadas, en otras lo ha hecho directamente. Se ha luchado por la permanencia hasta pocas jornadas para el final de la Liga, y de mirar hacia Europa ni hablamos, eso se quedó en el camino ya a principios de temporada. Y es que cuando un equipo tiene tres entrenadores (cuatro sin contamos el paso efímero de Voro por el banquillo) la misma campaña es que las cosas se han hecho mal, muy mal.

Se confió en Nuno para este segundo proyecto, era de ley. El Valencia, bajo sus órdenes, había vuelto a ser un equipo competitivo y fiable, y, aunque sufiendo hasta el final, había vuelto a la máxima competición continental. Se merecía la continuidad. Pero a Peter Lim se le fue la mano otorgándole todo el poder. El portugués aglutinó las funciones de entrenador y director deportivo, y murió de éxito, o de fracaso en este caso.

La grada sentenció a Nuno la noche de la presentación del equipo. Y se lo estuvo recordando en cada partido en Mestalla cuando los encuentros se complicaban con el ya famoso: ‘¡Nuno, vete ya! No se fue, pero Lim lo tuvo que echar, no tenía más remedio. El divorcio con la grada y la espiral negativa en la que estaba sumido el equipo le obligaron a tomar tan drástica decisión.

Con Nuno, la supremacía de Jorge Mendes se había afianzado, con jugadores suyos fichados a precios fuera de mercado y, sobre todo, con la sensación de tener que pasar siempre por las manos del ‘súperagente’ para realizar cualquier operación. El día de la destitución de Nuno, la presidenta, Layhoon Chan, dijo que estaba harta de que se hablara de Mendes, y que el nuevo técnico nada tendría que ver con él.

Tenía razón, no se fichó a un hombre de Mendes. Lim trajo al Valencia, directamente, a un amigo suyo, Gary Neville, cuyo curriculum tenía solo una hoja y a medio llenar. Era, y lo sigue siendo, el ayudante del seleccionador inglés. Nada más. Ahora ya puede rellenar esa hoja y decir que ha sido el entrenador de uno de los principales clubes de Europa, al que por poco manda a Segunda.

Fue otro gran error de Peter Lim, apostar por un novato, que como jugador lo había ganado todo, pero como entrenador no era absolutamente nadie, porque se estrenaba en el Valencia. Sus números en el banquillo valencianista están a la altura de los peores entrenadores de la historia del club. Gary será recordado por esos registros tan negativos, por su nefasta gestión del vestuario y por la elocuencia de su intérprete en las ruedas de prensa. Dudo que se le recuerde por nada más.

Lo más positivo que hizo Neville fue tragar con la contratación de Ayestarán para su cuerpo técnico. A la postre, Pako es el que ha salvado al Valencia. Con el sello indudable de Benítez y la experiencia que le ha dado triunfar en ligas menores, Pako ha sacado lo mejor de cada jugador en una etapa muy corta y ha obtenido un rendimineto óptimo inmediato. Se ha ganado que, como mínimo, esté entre los candidatos a dirigir al equipo en la 16/17.

Tras tanto fracaso acumulado durante la temporada, es el momento de tomar decisiones para que no vuelva a suceder. Es la hora de Jesús García Pitarch. La lucidez de Suso en el presente marcará el futuro del Valencia. Es el momento de decidir, o por lo menos, de hacer ver al dueño del club qué camino hay que seguir para reconducir la situación.

Se habla de futbolistas de perfil medio: Borja Bastón, Halilovic, Sarabia… Son los que tiene en cartera Suso. Jugadores con proyección, por los que no habría que hacer un desembolso desorbitado y que podrían explotar aquí. Porque, no nos engañemos, para fichar un crack -para el que además no hay millones suficientes actualmente en las arcas- no necesitas un director deportivo. El mismo Lim desde Singapur puede darle la orden a Mendes que negocie tal fichaje. Lo difícil es manejar el mercado de los jugadores con proyección. Difícil y arriesgado, porque como no rindan, las miradas se centrarán en el de la Pobla de Vallbona.

Y otro gran reto, el más importante ahora mismo, es el del nuevo entrenador. Un amplio sector de la afición quiere a un pata negra. Un entrenador con caché y con un curriculum potente. Está harta de experimentos. Algunos aficionados, menos, no verían con malos ojos la continuidad de Ayestarán. Lo que han visto en estos últimos partidos les ha convencido.

Ha llegado la hora de la toma de decisiones, lo que supone siempre un riesgo, aunque lo mejor es que el listón de los aciertos está tan bajo que solo se puede elevar. No se trata solo de unos cuantos fichajes, es mucho más profundo. Hay que decidir el modelo, el estilo… hay que poner las bases para que el tercer proyecto Lim sea el bueno. ¡Que tengas suerte, Suso, el futuro del Valencia CF está en tus manos!

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