“Libros para regalar… a tu peor enemigo” por Hugo Román

“Libros para regalar… a tu peor enemigo” por Hugo Román

La otra tarde me apetecía ir en bici. Me asomé a la ventana y vi que el cielo se había llenado de repente de nubes negras. Mientras veía caer las gotas pensé en un nuevo plan que no fuera quedarme en casa. Así que me puse la chaqueta, cogí el paraguas y salí a la calle rumbo a mi librería habitual.

Y si hay algo que tampoco falta en estas fechas navideñas, como veo nada más entrar en la librería, son los rankings de los libros que nos sugieren comprar. Ya sea en forma de catálogo o a través de la opinión de los dependientes, nos van orientando con un discurso memorizado cuál es el libro que debemos llevarnos. Sobre todo ocurre si algún despistado formula las palabras mágicas: “Hola, buenas. Quería regalar un libro y no sé muy bien cuál elegir”.

Foto: Archivo OfficialPress
Foto: Archivo OfficialPress

Y bueno, esos listados están bien cuando andas un poco perdido y quieres saber las últimas novedades, el fenómeno literario del momento o buscas algo destacado sobre un género concreto. Sin embargo, mientras hojeaba una de esas revistas allí de pie en medio de la tienda, me di cuenta de algo: no había ningún listado de libros para regalar a tu peor enemigo. Sí, sí habéis leído bien.

En mi opinión, en está época de Paz y buenos deseos, todos merecen recibir un regalo. Todos. Hasta nuestro peor enemigo. Puede ser esa compañera pelota del trabajo que tanto nos incordia o nuestro vecino que se pone a las tantas de la noche a colgar un cuadro con su dichoso taladro. ¿Acaso ellos no merecen un presente?

Antes lo teníamos fácil. El carbón era el obsequio ideal porque cumplía una doble función: le decías de una manera sutil y elegante que no se había portado bien y encima era un objeto inútil que no servía para nada.

Pero entonces a un lumbreras se le ocurrió la idea de sustituirlo por el carbón dulce para amargarnos la venganza.

Para mí estaba claro: el libro malo es el carbón no comestible del siglo XXI. Ese caballo de Troya capaz de introducirse en el hogar enemigo con su aspecto inocente para después explotar su sopor como si de una bomba de relojería se tratara.

Porque aunque sea Navidad tampoco hay que pasarse de generoso escogiendo algo bueno para esa persona que nos hace la vida imposible, ¿no?

No me iba a resultar fácil la búsqueda por varios motivos: no había un ranking con esa clase de obras, y  muchos dependientes sorprendidos ante mi pregunta “Hola, buenas. Quería regalar un libro malo y no sé muy bien cuál elegir” se encogían de hombros sin saber muy bien qué decir. No estaban programados para ello. Y con una tímida sonrisa se daban la vuelta.

A ningún autor le apetecería salir en un listado de las peores obras para regalar, aunque en ocasiones éste coincidiría con el ranking de los mejores best sellers.

Así que me propuse realizar esa lista para ayudar a todos aquellos, que al igual que yo, queremos adquirir ese regalo con piel de cordero. Como decíamos de pequeños “¡Por mí y mis compañeros!”.

Antes de nada quería pedir perdón a los autores que figuran en esta lista y que estoy seguro que nos leen ahora mismo. Pero la culpa no es mía. Para ser objetivo (y no ganarme enemistades) me he limitado a pulsar la opinión de los lectores y de algunos libreros valientes (los que no están programados) mediante esta encuesta.

Redoble de tambores. Ahí va la lista. Advertencia: el orden no altera el producto… por desgracia.

Paulo Coelho

Su nombre aparece tanto en las votaciones, que en lugar de un título me quedo con el autor para abreviar. Para muchos lectores regalar cualquiera de sus obras son un éxito seguro a la hora de ganarse nuevas enemistades o mantener las viejas.

“El buen hijo” (Ángeles González-Sinde)

Nunca hay que fiarse de una obra premiada o finalista. No siempre son sinónimo de calidad.

“La soledad de los números primos” (Paolo Giordano)

Después de las críticas de los lectores ahora entiendo por qué estaban tan solos esos números.

“Dónde el corazón te lleve” (Susana Tamaro)

El corazón no sé a qué lugar le llevó, pero el libro sí sé dónde terminó.

“Tokio Blues” y “After Dark” (Murakami)

Este autor ya es asiduo en algunos países a este tipo de listas.

Jorge Bucay y los libros de autoyuda en general

La única ayuda que realizan estos libros va a parar a los bolsillos de los autores.

“El resurgir de la Atlántida” (Thomas Greanias)

Resurgió y se volvió a hundir.

“Olivia o la lista de los sueños posibles” (Paola Calvetti)

Lo único que agradecieron sus lectores es que con su lectura soporífica el sueño fuera posible.

“Un mundo sin fin” (Ken Follet)

Para los más críticos lo que no tenía fin era el libro.

“El testamento Maya” (Steve Alten)

Este libro es la peor herencia que se pueda recibir.

Fuera de la lista he dejado dos libros que bien podían aparecer en ella. Lo que sucede es que por la igualdad de votos positivos y negativos recibidos, ambas se quedan en el limbo de las listas buenas y malas.

Me estoy refiriendo a “El Código Da Vinci” (Dan Brown), obra que muchos han criticado y otros tantos han elogiado argumentando que es la más entretenida de sus novelas, pero poco más.

Y en segundo lugar, la trilogía “Cincuenta Sombras de Grey” (E. L. James) Pero a esta saga le reservo un artículo entero en unas semanas junto a las llamadas Chick Lit /novela erótica que inundan las estanterías en la actualidad.

Espero que no se haya enfadado ningún autor. La lista era cortita. Además si lo miran bien les he hecho un favor ofreciéndoles un nuevo nicho de ventas que no existía para dar salida a sus ejemplares: el de comprar una obra que no gusta para regalar a nuestros peores enemigos.

Y tranquilos, que al contrario que ocurría con el carbón, nadie tira a la basura un libro por muy malo que sea. Siempre hay patas cojas de alguna mesa que calzar.

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