‘Mi Lucha: Antonia San Juan en estado puro’, por Hugo Román

‘Mi Lucha: Antonia San Juan en estado puro’, por Hugo Román

Hugo Román

 

Cuando cumples cincuenta años sabes que te queda la segunda parte de tu vida”, afirma Antonia San Juan. Pero le harían falta muchas más vidas para contar y escribir todo lo que se le pasa por su cabeza. Ella afirma tener más ideas y escribir más de lo que va a vivir.

Y es que esta mujer es una artista sin parangón. Creatividad y versatilidad en estado puro.

Ella es Antonia San Juan, una persona culta, leída, que puede permitirse decir tacos sobre un escenario. Porque decir tacos es muy fácil en un país como el nuestro en el que se ha hecho un canto a la ignorancia. Un país en el que cuanto más ignorante es uno, mejor lo tiene para triunfar. Pero decir tacos desde la cultura es muy distinto.

Casada con el teatro, este torbellino se basta ella sola en Mi Lucha (Teatre Talia hasta el 7 de febrero) para mostrarnos una vez más su capacidad interpretativa, ofreciendo, desde su camaleónica personalidad, una gran variedad de registros.

Ella no es de derechas ni tampoco de izquierdas. En el siglo XXI no hay ideologías.

Ella solo cree en la ciencia, no en la religión. Dice desconfiar del médico que tiene en su consulta un crucifijo. Como tampoco entiende a aquellas personas que cuando salen de una operación y todo ha ido bien dicen “¡Gracias a Dios!”; pero sin embargo cuando el resultado no es el deseado le ponen una demanda al médico.

Para ella estar sola sobre un escenario es un salto sin red. Y en ese salto le acompaña el público al que invita a formar parte del espectáculo desde el primer instante. Con su divertida verborrea, su ingenio y su locuaz manera de transmitir, maneja al público a su antojo, llevándolo de la risa a la lágrima cuando ella quiere. Porque Mi Lucha plantea situaciones a las que todos, en un momento u otro de nuestras vidas, podemos enfrentarnos como son la soledad, el amor, la enfermedad o la muerte.

La gente quiere “píldoras” no espectáculos de una hora y media. La gente ahora busca un primer plato, un segundo, el postre, chupito y resopón. Y este menú deliciosamente irónico, dulce y amargo a la vez, es lo que podrán degustar en el Teatre Talia. Un menú para chuparse los dedos y repetir.

Su humor no es blanco. De lo contrario no sería Antonia San Juan.

Al terminar la función prefiere que le gente se lleve la idea de que Antonia San Juan es una hija de p… a que piensen que es graciosa.

Y es que ser gracioso es fácil. Lo difícil es ser Antonia San Juan.

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