‘Olivia y Eugenio: El Amor lo puede todo’, por Hugo Román

‘Olivia y Eugenio: El Amor lo puede todo’, por Hugo Román

Hugo Román

Sin duda Concha Velasco es una de las actrices más queridas y respetadas que ha dado nuestro país. Y digo actriz por quedarme con una sola de sus muchas facetas: cantante, bailarina, presentadora de televisión…

Ella misma se define como una persona versátil, capaz de compaginar cine, teatro, televisión o lo que se tercie. A sus casi ochenta años se levanta a las cinco de la mañana para seguir estudiando sus papeles. Su motor es la pasión por esta profesión, la de artista, y según ella misma confiesa, ser hija de maestra y de militar le ha influido. Eso y haber nacido en Valladolid.

Dice que le debe mucho a Tony Leblanc al que considera su “virgen de Fátima”. Fue él quien la llevó a la revista “¡Ven y ven al Eslava!” en 1959.

Sus primeros éxitos en el cine “Las chicas de la Cruz Roja” (1958); “Los tramposos” (1959) o “El Día de los Enamorados” (1959) forman parte del imaginario colectivo de muchas generaciones.

Sentado en la butaca del teatro, basta cerrar los ojos y escuchar su voz, tan reconocible, para ver pasar por la cabeza tantos y tantos recuerdos de la historia de nuestra cultura y comprobar que su pasión por lo que hace sigue intacta.

Por eso, simplemente por eso ya vale la pena ir al teatro a ver Olivia y Eugenio. Por eso y porque Olivia y Eugenio (teatro Olympia hasta el 31 de enero) es una obra que desde que se levanta el telón encoge el corazón del público.

Escrita por Herbert Morote y dirigida por José Carlos Plaza, esta tragicomedia muestra la situación extrema a la que se enfrentan madre e hijo. Una situación que le sirve a Olivia para hacer un ajuste de cuentas con su mundo, a la vez que se plantea temas muy actuales. Unos temas que le llevan a dudar de qué o quién es normal en esta vida si su hijo con síndrome de Down o todos los corruptos, los famosos o delincuentes que están convencidos que son gente normal.

Concha Velasco, que interpreta a Olivia, lleva el peso del drama mientras que Eugenio (interpretado en días alternos por Hugo Aritmendiz y Rodrigo Raimondi) aporta la ternura, la alegría y la ingenuidad. Y es ese amor del hijo, esa ternura, la base de todo en la vida. Lo que convierte en normal a todo ser humano.

Como dice su protagonista en la obra hay “tiempo para todo. Siempre hay un tiempo”. Pues desde aquí mi sugerencia: saquen tiempo para ver Olivia y Eugenio. ¡Vengan, vengan al Olympia para ver a Concha Velasco!

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