‘Windermere Club: Wilde de vacaciones en Miami’, por Hugo Román

‘Windermere Club: Wilde de vacaciones en Miami’, por Hugo Román

Hugo Román

Miedo a la difamación, la importancia de la imagen proyectada en la sociedad. No, no estoy hablando de Sálvame ni cualquier programa de famosos de quita y pon en los que la honra es puesta en duda sin el menor reparo.

Hablo de Windermere Club la adaptación de El abanico de Lady Windermere de Oscar Wilde que estará hasta el 18 de octubre en el Teatro Olympia.

Sí, sí porque aunque parezca mentira la humanidad pasen siglos y siglos sigue dedicándose a los mismos “deportes”. Lo único que cambia es el medio de difusión y de acción, y si antes era el boca a boca ahora internet y los medios de comunicación pueden acabar con la imagen de una persona en menos de lo que canta un gallo. Y hablando de cantar, la música es un elemento clave en este renovado clásico de Wilde, en el que la sociedad Victoriana cambia el cielo gris por el soleado y caluroso Miami dándole buen uso al famoso abanico ante la falta de aire acondicionado.

Juan Carlos Rubio adapta este divertido e inteligente enredo lleno de diálogos brillantes y eternos, eternos porque a pesar de sus 122 años la trama hoy día sigue resultando fresca y actual.

Y aunque el texto sigue siendo el principal protagonista el baile en esta ocasión sirve para introducir el nuevo escenario: el Windermere Club de Miami donde se imparte clases de salsa. Y es que la música caribeña aleja por completo los paisajes grises de Inglaterra. Porque la sociedad actual ya no vive encorsetada por el puritanismo, aunque a veces todavía se siga poniendo en duda si una mujer es buena o mala como en la obra.

Como apoyo un decorado dos en uno muy original, música sabrosa y frases con acentos cubano, mexicano, argentino, spanglish que se bate en esta cocktelera de Rubio.

Una “torre de babel de acentos” en el que queda patente el gran trabajo de sus actores, ya que a excepción de Haryls Becerra nacido en Cuba, el resto  ha nacido en España.

Pero eso no es impedimento para este elenco formado por Susana Abaitua, Teresa Hurtado, Javier Martín, Emilio Buale que nos hacen creer durante hora y media el rol que interpretan.

Y mención especial para Natalia Millán. “Cantar poco, solo el cumpleaños feliz”, confesó la actriz antes de su estreno. Pues hasta ese cumpleaños feliz lo canta muy bien (y que conste que el cumpleaños feliz tampoco es tan fácil de interpretar que a más de uno se le va la voz en el “te deseamos todos”)

Pero si como decía ella en esta obra no canta, bailar sí que baila. Y verla bailar es otro cantar, valga el juego de palabras. ¡Cómo baila esta mujer! Verla sobre las tablas es un deleite para la vista, y su elegancia asciende en el número final en el que luce espectacular con vestido rojo.

Oscar Wilde hoy en día tal vez hubiera hecho las maletas a Miami en busca de inspiración y casi seguro escribiría un “abanico” como el de Rubio. O quizás se hubiera afincado en España, un país en el que gusta hablar del otro, criticar y juzgar si el uno o el otro actúa bien o mal. Sí, creo que en España hubiera encontrado su inspiración con solo encender el mando de su televisor.

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